Vivimos aprendiendo a tocar el alma a ciegas. Atravesamos cada estado del corazón para entender qué es sentir y quién deja su huella en nosotros. Amamos, sufrimos, reímos, lloramos.
Casi siempre elegimos lo conocido: lo que no duele, lo que promete refugio. Pero, a veces, aparecen otras experiencias ?esas que no pedimos? y entonces la vida nos empuja sin aviso. A eso le llamamos vivir.
El sol se pone cada día sin pedir perdón ni permiso, estemos enteros o hechos pedazos. Por eso, saber vivir y saber elegir no es solo aprendizaje: es un don. O algo que se paga caro.
Nuestra protagonista era una mujer común, pero por dentro ardía. Su mente caminaba en un tiempo distinto al de su corazón, y su corazón latía demasiado lejos de la razón.
Una novela basada en hechos reales. En decisiones que, una vez tomadas, ya no permiten volver atrás.