Desde principios de los ochenta se habla cada vez más en nuestro país de "Enfermería obstétrico-ginecológica" en contra posición con la denominación mucho más aceptada de Enfermería Maternoinfantil, término a nuestro modo de ver desvirtuado y viciado por un error de traducción y conceptualización. Efectivamente, sobre todo en Norteamérica, y tomando sobre todo supuestos de planes de actuación en atención primeria y Salud Pública, esta denominación hace hincapié en la necesidad de aunar la atención a la madre y al recién nacido dadas las íntimas relaciones entre estas dos poblaciones.