Mejorar el bienestar de las personas y buscar la emancipación del ser humano, implica incidir activamente sobre la realidad social. Intervenir supone un proceso de mediación o interposición, con el objetivo de ejercer una influencia y de provocar un cambio. Intervenir sobre los aspectos subjetivos de la vida cotidiana, a su vez, implica el despliegue de acciones organizadas para solucionar problemas concretos y poner en práctica un sistema de conocimientos y habilidades, asociados a un campo del saber en un nivel psicológico específico y en un ámbito determinado. El enraizamiento social de la intervención psicológica se denomina intervención psicosocial y entraña un compromiso con los problemas sociales, lo que supone mediar en el cambio de las condiciones personales y sociales. Por todo ello, podemos decir que la intervención psicosocial se centra en la dimensión subjetiva de lo social, las subjetividades que caracterizan los diferentes espacios sociales, la sociedad como sistema subj