Stefan Kiechle destaca cómo la vida de Ignacio, que se revela como el proceso espiritual del hombre en busca de Dios por antonomasia, marcó su obra y su mensaje. Este sigue siendo en la actualidad una fuente de inspiración para el hombre moderno que desea encontrar en el día a día una existencia plena y llena de sentido que combine comunicación y comunidad, individualización y libertad, mística y acción.