Tristes testigos Parece que las palabras quisieran algo más que ser tristes testigos y esperaran, hundidas en sí mismas, un milagro. Que no fueran precisos estos ojos para poder ser vistas, ni estas manos tan humanas, las únicas posibles. Parece que pudiendo desafiar al vacío no osaran existir en nuestra ausencia. Bajar portada para prensa aquí.