El catolicismo político fue una de las principales culturas políticas de la Europa del siglo XX, que en España gozó de una enorme importancia durante las dictaduras de Primo de Rivera y del general Franco, así como en la II República, alcanzando su mejor expresión partidaria en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Rebautizado como democracia cristiana en la Europa democrática tras 1945, el catolicismo político se dividió en España entre colaboracionistas y opositores con la dictadura franquista, razón por la que no fue capaz de sobrevivir a la Transición política.