Las diapositivas aquí publicadas suponen, aproximadamente, la mitad del cuerpo total de las que Barragán guardaba en una caja metálica destinada para este preciso formato, 3" x 3", donde estaban ordenadas por temas. Dada su fragilidad, muchas ya se encontraban prácticamente veladas en 1994, año en que trascendió su existencia. A pesar de que no hay documento que pruebe la autoría de estas fotografías, seguramente el propio Barragán -o, en su defecto, Armando Salas Portugal- sería el autor más probable, aunque también es cierto que Barragán comisionó a otros fotógrafos durante estos años para tareas similares: Guillermo Zamora, Juan Guzmán, etc.