Con el cambio de siglo, asistimos a un conjunto complejo de transformaciones económicas globales que aún hoy, en 2005, siguen su curso. Unas son cambios menores, algo así como «más de lo mismo» (el deterioro imparable de la economía política de África, sobre el que escribe S. Amin), aunque la gravedad actual del retroceso aleje cada vez más cualquier esperanza.