Una poesía que sabe que en último término, pese a todo y con La Fontaine, todo el universo obedece al amor. Una poesía a la vez carnal y espiritual que sabe que hay preguntas que no tienen respuesta, pero también que el secreto de la vida es aprender a convivir con ellas, a ser nosotros mismos un equilibrio
entre dos signos de interrogación.