En Tabaiba dulce, la voz tierna y la generosa imaginación de la infancia nos acompañan mientras Ana Marante explora con delicadeza espacios y duelos que, a menudo, nos cuesta revisar. Así, la fábula cons-truye la identidad de estos relatos, donde hadas, gnomos, monjas, brujas, adolescentes y funcionarias del más allá nos relatan los problemas de la sociedad actual. La explotación turística, la violencia y la sole-dad serán las raíces de este arbusto que, sin embargo, igual que la tabaiba, nos dejará un regusto dulce.