El autor trata de acercarse al trasfondo místico que subyace a cada tradición, señalando aquello que conlleva toda verdadera experiencia religiosa: su capacidad de abrir a una mayor realidad en la triple dimensión que constituye lo Real, esto es, hacia un mayor sentido de trascendencia, hacia una mayor finura y comprensión de lo humano y hacia un mayor respeto y reverencia por la naturaleza.